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Caña de azúcar

NECESIDAD DE AGUA

La caña de azúcar necesita sol, agua y calor. En caso de sequía, los campos de caña deben regarse (Australia, sur del Sáhara, oeste de la isla de La Reunión…).

Es una planta perenne, es decir, que no necesita ser replantada cada año. La caña vuelve a crecer tras cada cosecha. Después de 5 o 6 “rebrotes”, se arrancan las plantas viejas y se planta una “caña nueva”.

La caña de azúcar se propaga mediante esquejes de tallos que se entierran horizontalmente. A medida que crece la planta, el azúcar va acumulándose en los tallos hasta “maduración”: es el momento óptimo para cosechar.

La necesidad de agua para el cultivo de la caña de azúcar suele ser de unos 1500 mm por año. Sin embargo, la caña de azúcar también se puede cultivar en regiones menos propicias si se dispone de un buen sistema de riego. El suelo debe ser rico, pesado y lo suficientemente poroso para permitir una buena penetración y conservación del agua, pero también debe estar bien drenado para que el sistema de raíces de la planta, que es esencial, se pueda desarrollar en óptimas condiciones.

El crecimiento de la planta es gradual, bastante lento al principio y luego se acelera poco a poco hasta el comienzo de la maduración, donde el crecimiento vuelve a ralentizarse. La floración de la caña dependerá en gran medida de las condiciones ambientales y, en primer lugar, de la cantidad de agua suministrada, del contenido de nitrógeno del suelo y de la duración diaria de la luz solar.